
Datos básicos
- Propietario actual
- Lluís Cuesta
- Propietario original
- EMT de Tarragona
- Año
- 1982
- Matrícula
- T-7451-L
- Marca
- Pegaso
- Modelo
- 5081/1
- Carrocería
- Unicar U-75
- Puesta en servicio
- 1982
- Finalización del servicio regular
- 2006 (Forbús)
Información técnica
- Marca
- Pegaso 5081/1
- Longitud
- 7.950 mm
- Altura
- 3.000 mm
- Anchura
- 2.440 mm
- Altura interior
- 1.800 mm
- Anchura de las puertas
- 700 mm anterior · 1.300 mm posterior
- Chasis
- Pegaso 5081/1
- Motor
- Pegaso 9025/10 diésel de cuatro tiempos, 6.550 cm³ y 125 CV a 2.400 rpm
- Carrocero
- Unicar (U-75)
- Puesta en servicio
- 1982
- Números de flota
- 33 (EMT de Tarragona) y 5 (Forbús)
- Plazas
- 14 + conductor
- Matrícula
- T-7451-L
Galería de imágenes


Introducción
La «Cirereta» es un Pegaso 5081/1 con carrocería Unicar U-75, en su versión corta. Con 14 plazas más la del conductor y unas dimensiones contenidas, representa una tipología de vehículo concebida para servicios urbanos de baja demanda y recorridos donde un autobús convencional resultaba excesivo.
Su color amarillo y la publicidad protagonizada por una cereza le dieron el apodo con el que es conocido entre los socios de ARCA.
Estado del vehículo
Lluís Cuesta, socio de ARCA, preservó el vehículo después de que Forbús lo retirara del servicio en 2006. Las primeras actuaciones consistieron en mantenimiento mecánico y pequeñas reparaciones de carrocería, incluido el ajuste del sistema de frenos trasero.
La conservación particular de esta unidad permite mantener operativo un representante poco habitual de la gama media de Pegaso y ponerlo a disposición de las actividades de la asociación.

Historia
El vehículo se puso en servicio en 1982 en la Empresa Municipal de Transportes de Tarragona, donde recibió el número de flota 33. Posteriormente, en 1991, pasó a Forbús, empresa de Valls, que lo numeró como 5 y lo mantuvo en servicio hasta 2006.
Ese año, durante una visita de ARCA a las cocheras de Forbús, se planteó la preservación del autobús. Lluís Cuesta se hizo cargo de él y, tras las primeras reparaciones, el vehículo superó satisfactoriamente la inspección técnica.
Su trayectoria resume dos décadas de servicio público en el Camp de Tarragona: primero en una red urbana municipal y después en manos de un operador privado. La preservación mantiene, además, la característica imagen amarilla que originó el apodo de «Cirereta».
