Un niño de seis años se hiere con una jeringa en el autobús Reus-TGN.

David Arriola, 30 de maig de 2009

Notícia publicada al Diari de Tarragona, el 23 de mayo del 2009:

Milagros Carrasco tomó el autobús en la Plaça de Les Oques de Reus para ir a visitar a su hermana que había dado a luz en el Hospital Joan XXIII de Tarragona. Iba con sus tres hijos de seis, cuatro y un año. De pronto, el niño de seis años comenzó a llorar desconsoladamente. Su hija de cuatro años le dijo  que el niño tenía una aguja clavada en el dedo. La madre no entendía lo que pasaba y en un primer momento pensó que se trataba de algún alfiler, hasta que vio que el pequeño tenía una jeringa clavada. Algunos pasajeros se levantaron a ayudarla, pero el conductor ni siquiera detuvo la marcha. «Además, se negó a identificarse».

La madre llevó al niño, así como la jeringa, al Hospital Joan XXIII, donde le hicieron una analítica al menor, aunque le explicaron que con la jeringa no podían hacer estudio alguno. Los médicos le indicaron que al niño le deberán hacer un nuevo análisis dentro de una semana y otro en cuatro meses para descartar que haya sido infectado de VIH u otra enfermedad. Ayer su pediatra le puso la vacuna de la Hepatitis B.

Carrasco, por recomendación de la oficina del consumidor –a la que fue a pedir ayuda–, está solicitando que las personas que iban ese día en el autobús se pongan en contacto con ella porque su testimonio podría ser importante si decide poner una demanda. No obstante, su mayor preocupación es saber el resultado de las pruebas. «Hasta que no me den la última analítica, dentro de cuatro meses, no dormiré tranquila», señaló.

Carrasco refiere que lo que más le ha afectado es el hecho de que la empresa no le diera ninguna respuesta. De hecho, dice que no hubo forma de que le atendiera un responsable.

La versión de la empresa

Por su parte, el delegado de Hispano Igualadina en Reus, Sergi Alifonso, se mostró sorprendido de que los hechos tuvieran tal trascendencia ya que, según la versión el conductor, la madre sólo habría indicado que había una jeringuilla sin dar más detalles.

Explicó Alifonso que es la primera vez, en años de funcionamiento, que se encuentran con una situación como ésta y que están estudiándola para tomar medidas para que incidentes como éste no se vuelvan a producir.

Añade el responsable que, actualmente, la limpieza de los autobuses se realiza cuando llegan a la base, durante la noche. El mantenimiento incluye barrido, fregado, lavado de los cristales y limpieza de carrocería.

Posible demanda

Jurídicamente, la mujer tiene ahora varias opciones, según un experto jurista consultado por el Diari. Por un lado puede ir por la vía penal ante una posible negligencia del conductor por no revisar el vehículo antes de subir los pasajeros, lo que hubiera provocado un delito o una falta de lesiones por negligencia.  Pero el mismo interlocutor se decanta por la responsabilidad civil. Recuerda que, cuando un ciudadano sube a un autobús, paga un billete para que le trasladen en determinadas condiciones. En este caso, según el letrado, podría haber un «ilícito civil» de la compañía. Ello determinaría el pago –por parte de la propia empresa o de la compañía aseguradora– de una indemnización.

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